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Implicaciones neuropsicológicas del COVID-19

Publicado el 10 de Marzo de 2021 por Pilar Madueño Cobo. Archivado en Neuropsicología

La irrupción del COVID-19 en nuestras vida ha supuesto un enorme cambio a muchos niveles; algunos cambios ya los hemos padecido; a otros, nos vamos a tener que enfrentar en los próximos días, meses y años. 

Gran cantidad de estudios han puesto de manifiesto las secuelas que el COVID-19 provoca en nuestro cuerpo, tanto en el momento de padecerlo como tiempo después. Hoy queremos centrarnos en las secuelas neuropsicológicas. Este virus provoca numerosas alteraciones en nuestro sistema nervioso central y periférico, así como implicaciones determinantes (largos ingresos, episodios de hipoxia, técnicas de ventilación, etc.) para la persona que lo padece. Por lo que es de esperar que estas implicaciones tengan un correlato en las funciones neuropsicológicas del paciente. Los datos de estos estudios son especialmente llamativos, ya que estas afectaciones cognitivas se muestran incluso en pacientes que no son ingresados, o con ingresos muy cortos. 

Se han recogido alteraciones en las funciones atencionales, la concentración, la memoria, la velocidad de procesamiento, incluso alteraciones que encajarían en el síndrome disejecutivo. Se ven afectadas funciones básicas y también ejecutivas, y aunque en cada paciente la manifestación de síntomas es puede variar, de forma generalizada se denomina brain fog (niebla mental) al grupo de síntomas más frecuente mostrado por pacientes que han padecido COVID-19: confusión, problemas para concentrarse, dificultades para retener y recuperar información... Asimismo, estas alteraciones pueden agravar dificultades previas que el paciente ya tuviera, lo que provoca un cuadro más complejo para la intervención. 

                                      


Las secuelas cognitivas del COVID-19 han sido estudiadas también en otros casos de infección viral. Sin embargo, hay que tener en cuenta el impacto que esta enfermedad está teniendo en la sociedad y la cantidad de personas que se han visto, se están viendo, y se verán afectadas por ella. 

A día de hoy no se sabe con seguridad si el COVID-19 es de manera directa el causante de estas alteraciones o su influencia viene mediada por otros procesos patológicos. Lo que sí se ha demostrado es que su aparición conlleva una serie de complicaciones neuropsicológicas que deben ser evaluadas para establecer un diseño de intervención personalizado. Tanto familias como pacientes y personal sanitario de atención primaria deben conocer estos efectos y solicitar la intervención necesaria, en caso de que se presente alguno de ellos. Los neuropsicólogos tienen la formación necesaria para intervenir en estas alteraciones, así como la obligación de contactar con un equipo de profesionales para coordinar y complementar la intervención. 
 

 

Publicado por

Pilar Madueño Cobo

Licenciada en Psicología

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