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Mi hija tiene un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista desde hace unos meses, sin embargo, ella habla cuando se le pregunta, suele responder a su nombre y a veces juega con otros niños, ¿puede ser un diagnóstico erróneo?

El Trastorno del Espectro Autista, como su nombre indica, abarca un continuo de alteraciones que tienen características comunes pero pueden diferir de un caso a otro. Para plantear este diagnóstico, la niña debe cumplir una serie de criterios, recogidos en las siguientes áreas.

                Comunicación y lenguaje: un caso de autismo puede no adquirir las habilidades lingüísticas necesarias para la comunicación oral y requerir el uso de algún método de comunicación alternativa. Otros casos, pueden desarrollar lenguaje coherente y adecuado a su edad. Sin embargo, a nivel pragmático sí suelen presentar alteraciones. Pueden hablar cuando no les corresponde o ser muy monotemáticos, no respetar los turnos en una conversación y tener dificultades para comprender los dobles sentidos y las bromas.

                Interacción con iguales: hay niños con autismo que requieren una especial supervisión para fomentar la relación con compañeros, mientras que otros pueden establecer buenas relaciones con compañeros y amigos. No obstante, es probable que muestre dificultades a la hora de ponerse de acuerdo para un juego y seguir las normas que establecen los otros.

                Intereses: algunos niños con diagnóstico de trastorno del espectro autista se focalizan únicamente en un tema, siendo muy obstinados a la hora de cambiar su foco de atención. Sin embargo, otros pueden ir ampliando su abanico de temas y cambiando fácilmente de uno a otro.

Asimismo, dado que es un diagnóstico complejo, será necesario supervisar la intervención que llevarán a cabo los profesionales implicados y valorar la evolución de la niña de acuerdo a un plan de trabajo individualizado