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Comunicación no verbal y Trastorno del Espectro Autista

Publicado el 25 de November de 2015 por Javier Rodríguez Cano. Archivado en -terapia Ocupacional

COMUNICACIÓN NO VERBAL Y AUTISMO

¿Qué vemos en nuestros hijos que nos pueden poner en alerta?¿cómo detectar si el desarrollo de nuestro bebé está siendo interrrumpido cuando hay un embarazo y parto aparentemente normales?

En ocasiones tenemos bebés muy "dormilones", "tranquilos", "llorones", "poca respuesta a los estímulos auditivos", "no se acoge al pecho, le cuesta mucho comer" "no busca la mirada de los padres", "no le hace caso a los juguetes",nos podríamos referir a niños que pueden estar considerador como bebés en riesgo. Cuando hablamos de bebés en riesgo, nos referimos a niños que pueden estar dentro del trastorno de espectro autista o síndorme de asperger . Éstos signos tienen detección precoz en mucho estudios realizados por neurólogos en EEUU, en los que demuestran que un bebé puede tener un diagnóstico hacia los 6 meses de vida. 

Con el trascurso del tiempo en el desarrollo de las actividades de la vida diaria, las habilidades más interrumpidas que podemos observar son: la interacción social, la comunicación y flexibilidad e imaginación (“la llamada triada de Wing”). 

Siendo más evidente la falta o dificultad en la comunicación y uso del lenguaje. También se observan dificultades en el procesamiento  sensorial, afectando en mayor medida en la regulación emocional y la alimentación.

Tras esta breve introducción, vamos a citar algunas señales que podremos ver en niños que pueden estar en riesgo, en una etapa temprana (antes de los 3 años de edad):

  • Niños muy tranquilos, que apenas lloran ni se quejan.
  • No cogen el pecho para alimentarse y/o el biberón.
  • No buscan nuestras manos para jugar, no buscan el intercambio de miradas.
  • No se interesan por lo juguetes (arco musical de la cuna, mobil de animales,etc).
  • En la etapa de rastreo y cuadrupedia y volteos, suelen no hacerlo; saltan estos paso y directamente andan y se ponen de pie.
  • Cuando empezamos a introducir alimentos menos triturados, tienden a querer rebozados, o directamente no aceptan algo que no sea “potito” o triturado. Tienen arcadas al ensuciarse y por supuesto no quieren tocar ni explorar los alimentos.
  • Cuando nos quieren pedir algo no señalan. 
  • Cuando les mostramos objetos tienden a ordenarlos, o sacarlos y guardarlos en su caja.
  • Y cuando pasamos a llevarlos a la guardería o colegio notamos que no juegan con el resto de compañeros, le molestan ciertas prendas.
  • Se irrita y se golpea cada vez que se enfada, muerde las cosas con frecuencia.

¿Cómo podemos ayudarle?

Lo primero de estas situaciones es entender y apreciar que nuestro bebé usa estrategias de acomodación al entorno, tal y cómo lo entiende él. La mayoría de casos no es intencionada, y si lo es, es porque no tiene estrategias para responder a las demandas del entorno, sean del tipo que sean (teniendo en cuenta siempre el desarrollo sensoriomotor, que afectará al área social, comunicativo y de flexibilidad).

Es de suma importancia contar un equipo multidisciplinar que nos ayude a estimular las habilidades implicadas en el desempeño diario, y que nos ofrezca estrategias para comprender mejor a nuestro hijo (psicologia y/o neuropsicologia, logopedia, terapia ocupacional y apoyos en clase como PT y maestro de audición y lenguaje) y potenciar su evolución en el desarrollo de la infancia.

Adaptar su entorno y ambiente natural, concienciarnos de que habrá algunas cosas que vamos a tener que contemplar para mejor desempeño diario: en casa, en el colegio, en casa de familiares, en las salidas de ocio y tiempo libre, etc. Como ejemplo, saber y tener en cuenta que si nuestro hijo no acepta bien sonidos altos y entornos con bullicio, intentar no llevarlo a lugares pequeños con multitud de gente y/o cerrado con mucho ruido, entre otros.

Promover su comunicación no verbal. Dentro de las áreas de trabajo, me gustaría hacer hincapié en un modelo de trabajo denominado DIR/Floortime (desarrollado por el Dr. Stanly Greenspan). Éste modelo trata tres componentes fundamentales: desarrollo de las capacidades emocionales funcionales, descritas por el Dr. , la individualidad (procesamiento afectivo, espacial, perceptivo) y por último la adaptación del entorno en que se encuentra. Para el Modelo DIR©/Floortime™ es primordial el rol  que tienen las emociones y los intereses naturales del niño, que han demostrado ser esenciales para las interacciones de aprendizaje  que les permiten a las diferentes partes de la mente y del cerebro trabajar juntas y construir sucesivamente niveles más altos de capacidades emocionales, sociales e intelectuales. También decir que es una técnica basada en el juego, que nos conduce hacia el desarrollo más avanzado del pensamiento, atención, comunicación y relaciones sociales.

Cómo comunicación tenemos en cuenta lo que el niño nos trasmite de forma verbal y no verbal (sonidos, miradas, peticiones con las manos,…).

Y una sugerencia, vean este video.

 

 

 

 

Publicado por

Javier Rodríguez Cano

Terapeuta Ocupacional Máster de Terapia Ocupacional en la Infancia.

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